Identificación cultural de género en Chile y la perpetuación de la mujer como víctima

Lillian Tonk es voluntaria de la YWCA de Valparaíso-Chile desde el año 1999. Ha participado en programas de apoyo a Mujeres víctimas de violencia y sus hijos realizados por la Asociación a nivel local. Psicóloga Egresada de la Universidad de Valparaíso, Chile, se ha desempeñado profesionalmente en diversas áreas, siendo una de ellas la Intervención y apoyo familiar en la restitución de derechos  vulnerados de niños, niñas y jóvenes. Actualmente desempeña el cargo de Secretaria en la Junta Directiva de la YWCA de Valparaíso-Chile.

Lillian Tonk

A propósito del tema que nos convoca, la violencia contra la mujer, y a la fecha en la que nos encontramos, 12 de Octubre, en la que se conmemoran 520 años de la llegada de Colón a América, he recordado un interesante libro[i] realizado por la Antropóloga Chilena Sonia Montecino, en la cual se pregunta respecto de cómo se han llevado a cabo las identificaciones de género en nuestro continente.

Dentro de sus muy interesantes propuestas señala que está principal y transversalmente  marcada por la maternidad, es decir, la idea de la “femeneidad” como “Madre”. Varias razones esgrime la autora para éste fenómeno, siendo uno de los mas importantes el proceso de mestizaje producido durante la colonización española, en donde la “india”, la habitante originaria de nuestras tierras, es sometida sexualmente por el colonizador, procreando hijos mestizos que solo son asumidos en cuidado y crianza por ésta mujer-madre-sola. El varón, que no ejerce la paternidad presente, pasa a convertirse en un “Padre ausente” o un “Hijo” de ésta madre sola, y es en esas figuras bajo las cuales se valida su rol.

Pero ésta femeneidad de madre histórica está definida a fuego por el Sufrimiento y el Sacrificio, en un principio porque al ser una “madre soltera” es castigada o rechazada socialmente por la “falta” cometida al engendrar un hijo, para luego en un segundo momento ser apoyada, integrada e incluso a veces mantenida nuevamente por sus redes familiares, a cambio de la existencia de una “Madre abnegada” que sacrifica todo por su hija o hijo, como reivindicación de su honra y su valor personal.

¡Cómo la cultura ha marcado el ser mujer en nuestra sociedad Chilena y Latinoamericana! Una mujer que solo se valida desde el sacrificio, de la inmolación por los hijos; una mujer que recibe apoyo de la familia solo si ésta es capaz de olvidarse de si misma y actuar con abnegación y sin quejarse en el rol de cuidado y crianza de los hijos. Son frases que mis coterráneas pueden encontrar descritas hoy, en el año 2012 en la forma en como se describen las expectativas del comportamiento de una mujer. ¿Podemos considerar por tanto violencia a la expectativa cultural de que una mujer tiene valor si es una madre, y si sufre y se sacrifica en silencio por serlo?

No es que en estas palabras quiera hablar en contra de la maternidad y el rol de crianza, pero me hace sentido que ésta visión histórica marca profundamente el COMO esto se ejerce. Y pienso en varios puntos que pueden proyectarse a partir de este pensamiento, y en preguntas que tal vez puedan orientar a la reflexión en torno a éstos temas:

a) La urgencia casi obligada de que una mujer DEBA ser madre para “darle sentido a su vida”: ¿a cuántas de nosotras no nos han inculcado desde pequeñas que cada cosa aprendida y realizada tiene la finalidad de mejorar nuestra capacidad de crianza?; y ¿a cuántas que hemos superado los “límites tácitos” de tiempo permitidos para la procreación se nos mira con lástima como si éste hecho nos quitara valor? ¿Cuántas de nosotras frente a esto hemos sentido la necesidad de procrear un hijo bajo cualquier condición, solo para “tener un norte”, para darle un sentido a nuestra existencia?

b) El prejuicio hacia el hombre como no apto para el cuidado de un hijo o una hija: desde incluso el seno de nuestras leyes y la dificultad de que a un varón se le otorgue la tuición o adopción de un niño o niña. ¿Cuántas de nosotras nos hemos sorprendido de la pareja de alguna de nuestras amigas que decide dejar de trabajar para dedicarse al cuidado de un hijo o hija?. Conozco un par de casos, y lejos de valorar su decisión son tildados de flojos o aprovechadores del trabajo de la mujer. ¿Cuántas veces se desautoriza al propio varón del ejercicio de la autoridad sobre los hijos? ¿Cuántos hombres terminan desentendiéndose de ésta labor por la serie de obstáculos que nosotras mismas vamos poniendo?.

c) La casi imposibilidad de que una mujer que se hace cargo sola de sus hijos e hijas pueda realizar actividades sin ellos: ¿A cuántas mujeres hemos visto que dejan de realizar sus actividades profesionales, laborales, recreativas por dedicarse a la crianza? ¿Cuántas veces hemos escuchado que a una mujer se le brinda apoyo en el cuidado de un hijo, siempre y cuando sea por razones estrictamente laborales o productivas? Se ignora la necesidad de la persona de tener un espacio propio, no necesariamente ocupado por sus crias, y se valida como “buena” o “mala” solo en la medida en que sacrifique incluso aspectos mínimos de recreación o calidad de vida si es que en ellos deja de ser “madre”. Creo que es aún mas difícil si hablamos de que una mujer-madre pueda salir a divertirse con amistades y recibir apoyo en el cuidado de los hijos mientras eso ocurra.

Muchas otras reflexiones y preguntas pueden surgir a partir de éstas afirmaciones. Lo interesante es poder cuestionarnos el que la historia también ha marcado el cómo nos desenvolvemos en nuestro rol. En mucho hemos validado la violencia hacia nosotras, pues nosotras mismas nos evaluamos a partir del nivel de sacrificio y sufrimiento.

Que el ser mujer, hombre, persona en Latinoamérica y el mundo deje de ser sinónimo de “víctima” o “victimario” depende también de que seamos capaces de resignificar parte de nuestra historia como cultura.


[i] Sonia Montecino A., “Palabra Dicha. Escritos sobre Género, identidades, mestizaje”, 1997,  Colección de Libros electrónicos Serie: Estudios, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile.

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